La Santa Faz de Alicante

Me apetecía ir la verdad. Después de haber estado un año viviendo en otro país uno echa de menos las costumbres con las que ha crecido. De repente uno aprecia mucho más las tradiciones de su zona, la cultura de su región, todas esas costumbres a las que alomejor no había prestado atención pero que al vivir en otros lugares se echan de menos.

La Santa Faz de Alicante oficialmente consiste en “una romería católica que tiene lugar en la ciudad de Alicante el segundo jueves posterior a Jueves Santo y que reúne a más de 260.000 peregrinos. Se recorren ocho kilómetros, hasta llegar al monasterio de la Santa Faz, donde se venera la reliquia de la Santa Faz de Alicante”
Hasta ahí todo claro. Ahora bien, lo que uno se enceuntra al hacer la romería digamos que es un poco trambólico si nos ceñimos a la definición oficial.

Yo sabía que me iba a encontrar historias curiosas así que me llevé mi cámara de “momentos especiales”. Me la regaló un surfista que conocí en Gisborne, en la costa este de la isla norte de Nueva Zelanda. Estabamos hablando en el agua y yo le conté lo que estaba haciendo. Él me dijo que cuando era jóven también se dedicaba a la fotografía pero que con el cambio a lo digital él abandonó. Le comenté que yo en casa solía hacer series de fotos en analógico porque me encanta. Así que al salir del agua me llevó a su casa y me regaló una Minolta que ahora uso con mucho cariño.

Muchos de los que seguís este blog me habéis conocido de aventuras por Nueva Zelanda; documentando mi viaje y las historias del camino. Y he de deciros que era la primera vez que documentaba algo en un lenguaje tan personal. Nunca había hecho un diario de mis experiencias ni un video blog como hice en youtube. Un reality show de mi vida como dicen mis amigos.
Más bien al contrario; siempre he estado detrás de la cámara y, los que me conocéis, sabéis que desde hace mucho tiempo. Podría decir que aproximadamente desde los doce o trece años me habréis visto detrás de la cámara y nunca he dejado de hacerlo. Incluso en aquellos tiempos existían los selfies; yo mismo he revelado autorretratos en el cuarto oscuro. Pero no se llamaba selfie, y molaba más que el de ahora; te lo hacías porque querías contar algo. Bien que estabas en una situación que te emocionaba, o perdido en el tiempo, confuso, borracho o cualquier emoción que necesitase uno expresar a través del medio fotográfico.

En cualquier caso mi pasión por documentar cosas ha vivido conmigo desde siempre. Esa curiosidad que tengo innata por conocer las cosas, por indagar un poco más, por descubrir las tonterías más absurdas y disfrutar del más diminuto detalle. Y sabía que el día de la romería había mucho que ver.

La Santa Faz de Alicante además de ser una romería católica es el día de libertinaje por excelencia para la adolescencia Alicantina. No creo que siempre haya sido así pero la realidad es que ahora lo es y todos, en mayor o menor media, lo hemos hecho.
Una tradición religiosa en la que algunos aprovechan para hacer volar sus impulsos más frívolos. Allí, en la romería, van los que respetan la peregrinación y visten con respeto a la tradición y también los que derrochan desprecio a la tradición desde las ocho y media de la mañana.
Ahí van, todos juntos, algunos con la caña de azúcar tradicional y otros con su carrito etílico tradicional. Con vasos enormes de plástico, botellas de alcohol de todo tipo, banderas, signos, escritos tatuados por todo el cuerpo como si perteneciesen cada uno a su propia religión y desgarrando la voz cantando algún hit latino de los cuarenta principales. Pero al fin y al cabo todos disfrutando de un día diferente.

Hay un señor que lleva la imagen de la Santa Faz cuidadosamente depositada en su mochila y peregrina con ilusión de la mano de su mujer juntos camino a Santa Faz, a su lado hay un adolescente afectado por el alcohol que hace pis junto al resto de peregrinos mientras pierde el sentido.
Hay un joven que recoge con ilusión sus rollitos de anís y su chupito de mistela para celebrar la mitad del camino junto a sus amigos. A su lado algunos adolescentes también han llegado a la mitad del camino pero están devolviendo en un descampado todo el alcohol que su cuerpo ya no admite.

La historia continúa hasta llegar al pueblo de Santa Faz. Allí algunos celebran la tradición religiosa: apuntan con palos “selfie stick” hacia el monasterio, parece que van cargados y están listos para matar, de pronto posan y disparan con su movil. Otros van a la feria. Hay de todo, música latina extremadamente alta, coches de choque de los de toda la vida, pan de higo que tanto me gusta, churros fritos en aceite de hace ocho años, coca amb tonyina (una de las mejores cosas de Alicante), tómbola de la que siempre toca y, por supuesto, absolutamente todo el suelo repleto de papeletas y papeles que te regalan un premio.

Es la Santa Faz, para algunos tan bonita y para otros tan loca.
Y esta es mi interpretación de lo que vi ocurrir aquel día.


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