¿Quién soy?

He llegado a la mitad de mi viaje. Cinco meses dando guerra perdido en un par de islas en el medio del pacífico. 5.000 kilómetros recorridos en bici por la costa oeste de Nueva Zelanda de sur a norte. Ahora lo importante es que solo me queda la otra mitad, desde el norte al sur vuelta hasta Dunedin de nuevo, que es donde empecé. Y volver a casa calentito.

Hace cinco meses que comencé lo que un día decidí hacer y conseguí. Cinco meses que estoy viviendo la vida en bicicleta, descubriendo el mundo y conociendo gente cada día. Sin saber dónde voy a parar a dormir, dónde voy a comer ni dónde voy a echarme la siesta.

He decidido hacer un vídeo diferente esta vez. Sois muchos los que seguís esta historia y, ya que he llegado a la mitad de viaje, lo he celebrado explicando brevemente cómo comenzó esta aventura.

Llevo hechos 20 capítulos en vídeo hasta ahora contando mis jornadas en bici. En este capítulo llamado “´Quién soy” os cuento quién soy yo, por qué estoy haciendo esto y qué marcas me están apoyando para conseguirlo.

Yo siempre había querido hacer un viaje en bici sin retorno. Montar en bici como toda la vida con mis amigos pero sin saber cuándo volver. Subirme a la bici como de costumbre pero para no volver. Me hacía mucha ilusión eso de ir a descubrir el mundo en bici. Me hacía ilusión porque en la bici no hay ventanilla del coche. Si estiras el brazo no hay cristal, puedes tocar a la gente, rozar las ramas de los árboles, sentir el frío, mojarte.
A mí me gusta mucho hablar con la gente, pararme a escuchar los sonidos, oler las flores. Puede que parezca una cursilada pero es que yo soy así. ¿Cuántas veces me habéis visto oler las cosas? Para mí es una forma de relacionarme con mi entorno.
Me encanta sentir con la mano la textura de las cosas, me gusta mucho mirar a los animales, observar durante mucho rato lo que hacen, me gusta mojarme los pies siempre que veo agua y casi no puedo evitar ponerme a soñar cuando me llegan los olores. A veces me quedo un rato parado transportándome mentalmente al pasado porque un olor me genera un montón de sensaciones que creo recordar pero en realidad no conozco.
Por eso yo quería probar a viajar en bici; porque quería sentir el hecho de viajar.

Cuando vas en bici cada kilómetro en sí es un viaje, es una experiencia. Esto es algo que he aprendido. Ya habréis leído esto pero a mí cuando me preguntan qué es lo más bonito que he visto hasta ahora es difícil responder porque cada día es un viaje, cada lugar al que llegas por el simple hecho de ir explorando es precioso. Todos los lugares que descubres en bici, cualquier camino, cualquier rincón lleno de patos alrededor de un lago por el que hace bastante tiempo que no pasa nadie son maravillosos. Para mí mucho más que cualquier otro lugar que te recomiende un libro. Porque lo has descubierto tu, porque no hay nadie, porque es auténtico.
Yo diría que esto es casi igual que cada día, o cada vez que sales a montar en bici o de excursión con tu novia. Cuando descubres un camino, un pueblo, un rincón sin saber que estaba ahí es mucho más emocionante.

Tengo que decir que es cierto que no es fácil viajar en bici con todo lo que llevo. El hecho de ser “nómada” hace que cada día sea una aventura pero también es un esfuerzo el pensar que no puedes soltar el equipaje y te hace preocuparte de dónde lo vas a dejar; de montar y desmontar casi cada día. Digamos que no es muy cómodo. Pero es una incomodidad que aceptas para a cambio vivir otras experiencias que no tienes normalmente.

Un día decidí que tenía que hacer esto. Mi amigos siempre me dicen “no lo digas, hazlo”. Nosotros somos un poco así. Pocas palabras y más hechos. Y como yo hablo mucho y siempre se me ocurren cosas pues me dicen que deje de decirlo y que lo haga. Espero que estén leyendo esto y algún día se sientan medio orgullosos de mí. Aunque para conquistarles del todo tendré que hacer todas las cosas que se me han ocurrido desde que somos amigos. No sé si voy a tener tiempo en esta vida; pero estoy en ello. No sé quizá sea mejor pasar todo ese tiempo con ellos y ya está. Esto es algo que hablé con mi amigo Bosco el otro día. Para ser un viajero de verdad, esa gente que hace viajes increíbles por el mundo, expediciones interminables, hay que saber ser solitario. Porque la experiencia de estos viajes es algo inigualable pero te hace estar separado de quien más quieres. Creo que el próximo viaje en bici voy a convencer a mi novia, mi familia y mis amigos para que se vengan conmigo; y así todo resuelto.

Cuando decidí que quería hacer esto me di cuenta de que necesitaba alguien que me ayudase a pagarlo. Si quería surfear y hacer una película necesitaba medios que conllevan más gasto que simplemente viajar en bici. Y yo solo no podía pagarlo. Pero podía ofrecer las cosas que yo sé hacer a cambio.
Los de Microsoft vendían el Lumia 1020 como el teléfono con mejor cámara del mercado. Decían que tenían tecnología y herramientas para hacerte la vida más fácil. Tecnología para trabajar y jugar desde cualquier parte del mundo. Esa frase en concreto me llamó la atención. Era la Surface. Una tablet que era tablet pero potente como para poder trabajar con ella. Y era lo que necesitaba. Yo al fin y al cabo necesitaba “trabajar desde cualquier parte del mundo”.

Estuve pensando en torno a esa idea varios meses. Estuve pensando en qué es lo que yo sé hacer mejor y qué es realmente lo que quiero hacer. Qué es lo que desearía hacer con todas mis ganas y darle forma para presentárselo a una marca.

Un día conseguí cita con ellos y llegué con esta idea: Yo recorro el perímetro de la isla de Nueva Zelanda en 10 meses y hago una película de esta aventura con vuestra tecnología pero vosotros me ayudáis a pagar el viaje. Yo quiero poder trabajar desde cualquier parte del mundo, y necesito la tecnología que vosotros vendéis para hacerlo. Necesito un dispositivo pequeño con el que trabajar, ver las rutas, hacer fotos de calidad y hacer vídeos con calidad suficiente como para hacer una película y además necesito un ordenador muy potente y muy pequeño para montarlo todo.
Al cabo de un tiempo me respondieron que aceptaban. Ellos me daban un Lumia 1020 y una Surface Pro a cambio de que yo les diera mi contenido todas las semanas.

Luego aproveché el apoyo de Microsoft para escribir a todo el mundo que se me ocurrió. A otras muchas marcas les encantó la idea. Al final yo creo que a las marcas les gusta apoyar cosas divertidas y diferentes. El contenido que yo ofrecía les pareció interesante a algunos y conseguí apoyo de Trendsplant y Towanboards, Finna Cycles, Heimplanet, Carry Freedom, Arnette, elpatin.com, Standbikeme, GrowPro, Trickon, Ferei España y otra gente que me ayuda. En el apartado de mi web de “Patrocinadores” podéis ver cómo en concreto me está ayudando cada uno.

No ha sido un camino fácil; tengo que decir que hay mucha gente que me prometió el oro y el moro y luego nunca más me han vuelto a dirigir la palabra. Le dediqué muchas horas y mucha dedicación a conseguir todo esto. He tenido mucha suerte seguro y estoy muy agradecido de haber sido capaz simplemente de poder llegar hasta ellas.
Siendo consciente de los recursos de cada uno y de las dificultades que podamos tener yo soy creyente de que querer es poder. De que si alguien de verdad quiere hacer algo, solo hay que dedicarle un poco de tiempo a hacer lo que de verdad quieres y seguramente salga bien.

Para mí es una suerte tener una pasión por algo y querer hacerlo. Y hay algo que no he dejado de pensar desde el principio de este viaje cunado conocí a Matthias. Él se dedica a asesorar a empresas y a hacer que las relaciones entre los trabajadores funcionen mejor. Él decía que todo el mundo, absolutamente todo el mundo tiene una pasión por algo, o por lo menos un interés muy fuerte por algo. Y que era importante descubrirlo, dedicarle tiempo y llevar a cabo lo que de verdad nos gusta.

Desde entonces hasta ahora que estoy en la mitad del viaje lo que puedo decir es que a mí esto me encanta pero lo importante al final es intentar estar contento con uno mismo, da igual lo que hagas. Montando en bici o siendo entrenador de delfines. Quizá desde mi punto de vista sea fácil decirlo porque todo me ha ido bien pero creo que es algo sencillo y que funciona.
Me lo dijo Lucía una vez “da igual donde vivas, lo importante es estar a gusto en ese sitio”. Y también lo dijo Kepa Acero en una entrevista que escuché. Decía algo así como que lo que él había aprendido era que daba igual donde estuviese, que si tuviera que vender pipas en un kiosko trataría de estar igual de contento que ahora.

Después de todo lo que os he contado, de todos los kilómetros que llevo hechos y de todas las cosas que me han pasado lo único que quiero hacer es agradeceros a todos lo que está pasando. Dar las gracias a todas las marcas que apoyan esta aventura y a todos los que me leéis y me mandáis apoyo. Porque si no fuera por vosotros muchas veces esto no tendría sentido.

 

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