#dontfollowthisbike chapter 7 from Westport to Takaka

En este capítulo 7 he pedaleado una ruta preciosa desde Westport hasta Takaka. La idea era llegar hasta el punto más norte de la isla sur; el “Farewell Spit”, el cual desde Westport o Karamea está cerca pero hay un parque natural que hay que cruzar y en bici no se puede. Así que había que cruzar por dentro.
Sabía que allí arriba había olas y quería surfearlo.
Han sido unos 300 kms más así que llevo hasta ahora aprox 2.000 kms.
Me puse manos a la obra. El camino en el mapa se veía imposible; era una sucesión de curvas interminables. Yo andaba asustado preguntando a la gente si realmente era tan complicado cruzar; compré provisiones para alimentar a diez personas y salí muy pronto.
Dejé la casa de Jude con mucha pena y, la ruta tenía que empezar pero al pasar por la playa en Tauranga Bay hacía un sol increíble y el mar estaba muy ordenado con olas medianas y nadie en el agua. Eran las 8:30 de la mañana; pensé que por surfear un par de horitas nadie diría nada si llegaba tarde al trabajo; así que me cambié en un abrir y cerrar de ojos y al agua.
Llegué a Westport y pensé que me habían pasado tantas cosas en Greymouth que habría que investigar un poco allí también. Así que pasé allí la noche.
Recibí un email por la mañana “Mr. Madrona don´t forget to pick up your bussines cards”. Fui a ver la playa y después directo a la copistería del pueblo y allí estaban el dueño con el que había hablado el día anterior y dos personas más sonriendo. Parecía que me estaban esperando. A mí se me contagia la sonrisa y nos empezamos a reír los cuatro.
Entonces me dicen que no han podido aguantarse y que se han metido en internet a ver mi proyecto y que estaban alucinando. Que les había encantado, que los vídeos eran divertidísimos, muy naturales y que estaban encantados de que estuviese mostrando Nueva Zelanda de esa manera así que me habían hecho un pastel de carne casero. Yo me veía ahí, en la copistería de Westport, alagado por aquellas personas tan amables, comiéndome un pastel de carne y llegando otra vez tarde al trabajo y, solo de pensarlo, me entraba más risa todavía.

Ya había pasado algo divertido en Westport, así que podía comenzar con mi marcha. Antes de salir hacia la que parecía una ruta imposible reposté en la verdulería. Al entrar el tipo me pregunta que cómo llevo el viaje. Me quedo extrañado y curioso mirándole y me dice que me acaba de ver en el periódico. Yo no podía creérmelo claro. Me saca el periódico y ahí estoy yo; “A Spanish experience” es el artículo que había escrito Butch unos días atrás en Greymouth.
Salgo a la calle con el periódico, la bici, la mitad del pastel de carne. Y la gente se acerca a preguntarme que a dónde voy. Ven el periódico y entonces me convierto durante unos segundos en algo así como el oso yogui en la puerta del sol de Madrid.
Y comienzo con mi camino. No parecía tan complicado; la carretera iba pegada a un río muy apetecible, el “Buller River” y el paisaje comenzaba a ser más suave. A medida que pedaleaba la selva se iba mezclando con el bosque y mejoraba el tiempo. El lugar era tan bonito que no podía evitar darme un bañito de vez en cuando. El propio trayecto del río formaba a menudo unas playas de arena blanca preciosa donde no había nadie y corría el agua helada azul turquesa. Incluso un lugar donde dormir si veía que me cansaba.

Y entonces, como no, la historia comenzaba a escribirse sola; una mujer en un pueblo me invita a su casa a dormir; llegan unos chicos en una furgoneta y me preguntan por una fiesta; las estrellas brillan tan fuerte que parece un techo de mentira.
Me encuentro en un pueblo perdido en medio de un profundo valle y contento de que las cosas estén pasando.

Tenía que seguir, el camino era largo. Llego a Murchison después de que los mosquitos se coman mis piernas y me como una hamburguesa. Sí, uno además de ser biker también es persona…jajaja. Había una buena oferta y me apetecía tanto que me di el capricho. Continué porque sabía que el camino era largo. Y quería meterme al agua cuanto antes.
Estaba sin cobertura pero sabía que dentro de poco llegaba Marcos con su madre y me recogerían como a un perro perdido tirado en la carretera. Marcos tiene que trabajar un tiempo en Auckland así que antes de empezar iba a estar unos días de viaje por la isla sur con su madre y por eso nos íbamos a encontrar.
Se acercaba la temida “Takaka Hill”. A un lado de la montaña estaba mi destino y al otro lado de la montaña la civilización. Los locales se refieren a ello como “over the hill”. Es decir, que me acercaba al fin del mundo; una vez más.
Por suerte no tuve que hacerla esta vez porque me recogieron; pero en cuanto acabe de escribir esto me va a tocar hacerla. 791 metros de altitud con unas curvas muy agradables.
Los días con Marcos y su madre Meli han sido muy divertidos. Hemos comido chuletas de cordero con patatas, arroz a la cubana y paella. Claro, había que hacer una paella.
Hemos viajado juntos por caminos muy divertidos y hemos llegado hasta el punto más norte de la isla sur. Hemos visto playas increíbles perdidas al final de la carretera y hemos surfeado solos en agua muy fría y cristalina. No había visto hasta ahora un color tan turquesa en el mar.
Fuimos al agua, había unas medusas muy pequeñas muy extrañas; al meter la mano para remar sentías millones de ellas pero no hacían nada. El lugar era increíble; había varias playas separadas por unas rocas con agujeros que cuando bajaba la marea se podían atravesar. Aquel sitio era un pequeño paraíso que me hacía sentir tan diminuto que hasta sentía agobio en el agua. Estaba lleno de focas y el hecho de estar tan perdido y envuelto por aquel escenario me daba la sensación de que algún animal enorme iba a venir a comernos..jajaja
Solo de estar allí flotando; donde posiblemente hacía tiempo que nadie surfeaba, con un amigo y con tal inmensidad natural me hacía sentir muy contento y afortunado. No hay nada mejor que compartir unas olas con un amigo.
Es algo que he estado pensando estos días. No sé qué sería de mi viaje sin el surf. Claro, si surfeas te es muy difícil imaginar un viaje sin surfear. Pero me refiero a todo lo que a uno le sucede en torno al surf. Surfear es un fin que te hace recorrer un camino lleno de aventuras. No sé si me ocurrirían todas estas cosas si no fuese acompañado de una tabla de surf. Pero bueno es algo que va unido a nuestra forma de ser. Quiero decir, yo creo que los surferos somos así no porque surfeamos sino que surfeamos porque somos así. Por lo general es gente que tiene una especial admiración por el mar y que comparten una forma de ser.

El simple hecho de entrar al agua cada día es una aventura increíble. Aquí o en  cualquier parte del mundo. Es un acto que te acerca mucho a la naturaleza. Sentir el frío en los pies, el agua del mar, el miedo, la emoción de estar en un medio que no puedes controlar; son sensaciones muy fuertes que van formando tu manera de ser.
Y por eso debe ser que uno no puede dejar de hacerlo una vez lo conoce. Podría decir que cualquier surfista está aburrido si no está cerca del mar

Ahroa estoy en Takaka y me voy hacia Nelson para cruzar desde Picton a la isla norte en un par de semanas. Voy a pasar por Marahau e intentar encontrarme con la hija de Jude. Ella vive a los pies del Abel Tasman National Park y vive de hacer excursiones en piragua. Quiero ver qué me trae el camino y si consigo llegar hasta allí y recorrer el parque natural en piragua.
Estoy muy contento de despertarme cada día y disfrutar de este trabajo. A veces uno tiene una sensación un poco desconcertante cuando piensa que le queda tanto tiempo por delante con una bici y una tabla. Quizá porque estamos acostumbrados a saber más o menos qué va a pasar cada día.
Pero en realidad es muy emocionante saber que cada día es el momento perfecto para sonreír y dejar que la aventura y la gente construyan una nueva historia. Y entonces disfrutar del mero hecho de vivir.
Para mí es genial poder hacer de esta pasión un trabajo y que gracias al apoyo de marcas como Microsoft este sueño sea realidad.

¡Espero que estéis viviendo y disfrutando de esta aventura tanto como yo lo estoy haciendo!

Y recordad que pinchando aquí podéis ver en mi OneDrive la galería con todas las fotos del viaje

Gracias a todos los que hacéis posible que esto funcione.
🙂

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