#dontfollowthisbike chapter 6 From Punakaiki to Karamea

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En este capítulo 6 “#dontfollowthisbike chapter 6 From Punakaiki to Karamea” podéis descubrir rincones auténticos de esta zona norte de la costa oeste de Nueva Zelanda con olas increíbles. La ruta que va pegada a la costa desde Greymouth hasta Karamea está repleta de olas perfectas. Lo único que hay que tener es un par de agallas para entrar al agua. Playas larguísimas, formaciones de rocas extrañas, ríos, estuarios y sobre todo muy poca gente.
He recorrido unos 200km más desde Greymouth y en total llevo unos 1.700km. Ha salido el sol, la jungla está viva, he conocido a gente muy auténtica y rincones secretos. He bailado twerking con los hippes, y disfrutado del auténtico placer de viajar descubriendo mundo. Ah, y he salido en el periódico “The Greymouth Star”.

El día que llegué a Punakaiki había unas olas tremendas durante todo el camino. El sol había salido con fuerza el mar estaba suave y ordenado. Todavía no había visto a nadie en el agua cuando al llegar a la cima de la colina antes del pueblo veo romper una izquierda larguísima y un diminuto ser humano surfeando. Estaba cansado para seguir en bici y era un buen sitio donde pasar la noche. Además sabía que si me quedaba a dormir ahí iba a surfear buenas olas.
Entonces me entran unos nervios locos. Voy corriendo a buscar un sitio donde dejar la bici y entrar al agua. Me viene a la mente el recuerdo de Tony diciéndome que la gente que lleva el camping son amigos suyos y los hijos surfean. Cuando entro al agua ya no hay nadie. Ha entrado algo de viento y hay una corriente que me desplaza, sin exagerar, unos 100 metros cada 15 minutos o algo así. Pero pillo un par de olas enormes y me salgo del agua feliz de la vida.

Un poco más tarde, con el cuerpo tranquilo que a uno se le queda después de surfear me dedico a investigar por el pueblo y acabo hablando con Dion y Jed; los hijos de los dueños del camping. Hacemos buenas migas y me dicen que si quiero surfear buenas olas al día siguiente me recogen a las 6:00 am. Antes me preguntan que si tengo experiencia. “Joder sí que va a estar grande” pienso.
Me despierto nervioso y allí estaban esperando, vamos hacia allí. No estaba tan grande como creíamos pero el lugar era la cosa más bonita que había visto yo desde hacía mucho tiempo. Rompían izquierdas larguísimas desde muy lejos a los pies de un acantilado impresionante; los rayos de sol del amanecer se filtraban por las montañas y había una luz muy especial. El camino hasta la ola era la risa, había que bajar por unos sitios complicadísimos, escalar rocas, cruzar grietas enromes. Era la selva tal cual. Al llegar a la ola, había que saltar desde una roca altísima. Sólo con ese camino hasta allí y aquel lugar yo ya estaba tan emocionado que no cabía dentro de mi.

Compartimos una sesión de casi tres horas los dos hermanos y yo y acabamos siendo buenos amigos. Entre todo esto Dion me cuenta que va a ir a un festival de música y arte el fin de semana y que si podríamos ir juntos. Le digo que sí claro.

Me despido de ellos y sigo mi ruta hacia el norte. Tenía buenas sensaciones de encontrar olas en Tauranga Bay cerca de Westport; donde quería pasar la noche antes de seguir hacia Karamea.
Entonces se me ocurre llamar a Jude, un contacto que me dio una amiga hacía varias semanas. Era alguien que vivía por esa zona pero no lo tenía muy claro. No consigo dar con ella por la poca cobertura y voy a buscar un sitio para poner la tienda. Había buenas olas y se podía acampar libre. Así que genial. Pero entonces me llega un sms de Jude y me dice que viven en la playa de al lado a la que estoy. Que vaya allí y me instale, la puerta está abierta.

Voy hacia allí. Recorro un camino pequeño pegado a una playa interminable. Los alpes del sur al fondo, el sol a punto de ponerse, busco el número 125. Un camino se mete hacia las dunas, un par de curvas y ahí está la casa. Algo así como el paraíso vamos. No doy crédito a mis ojos y espero a Jude y su hija Tomika. En cuanto llegan del trabajo nos ponemos a hablar y pasamos la noche viendo mis capítulos y contándonos historias de Nueva Zelanda.

Esta casa sería el sueño de mucha gente en Europa. Se lo han currado muchísimo pero tengo la impresión de que aquí es más común vivir así en medio de la nada. Me he sentido muy afortunado de poder pasar unos días junto a ellas, ir en bici descalzo a buscar olas y poder disfrutar de este escondite.

Dejé a Jude y Tomika para ir hacia Karamea. Según me dice Dion no mucha gente llega hasta allí. La carretera se corta al llegar allí porque empieza el parque natural “North West Nelson conservation Park” y por eso no llegan los turistas.
El Resonance Karamea es un festival de arte y música que lleva haciéndose un par de años y , si tuviese que definirlo de alguna manera, diría que es un lugar donde disfrutar de estar unidos con otra gente. No permiten la entrada de alcohol ni drogas y está ubicado en el estuario del río Oparara.
Yo cuando llegué no me podía creer que aquel lugar fuese real. La arena del estuario se fundía con la vegetación de la selva, el río corría precioso y la gente danzaba por allí feliz durante unos días. Podías aprender a construir cestas con plantas de la zona, a bailar twerking, a hacer hoola hop, a construir tu propia tienda, escuchar conciertos en directo, tocar música, bañarte en la playa, ir a la selva y en definitiva disfrutar de la vida y de conocer a gente nueva con muchas ganas de aprender.

Esta semana ha sido una aventura muy emocionante donde he conocido a mucha gente y muchas cosas que me han hecho sentir muy feliz. Especialmente por el hecho de poder viajar como lo estoy haciendo.

Me quedo con la frase del minuto 5:11″. No porque haga referencia a Europa simplemente como reflexión de este capítulo y este viaje:  “A veces me pegunto ¿Qué estamos haciendo en europa? Trabajando mucho y mucho para llegar muy alto, pero al final tu vida simplemente se te está pasando”

Para mí es genial poder hacer de esta pasión un trabajo y que gracias al apoyo de marcas como Microsoft este sueño sea realidad. Gracias a la tecnología que me han prestado puedo contaros este viaje, enseñaros los lugares por los que paso y seguir en contacto con mis amigos en España. Hablo con ellos por Skype con los 60 minutos al mes incluidos en Office 365.

¡Espero que estéis viviendo esta aventura tanto como yo lo estoy haciendo!

Y recordad que pinchando aquí podéis ver en mi OneDrive la galería con todas las fotos del viaje

Gracias a todos los que hacéis posible que esto funcione.
🙂

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Music:
Arsonist – Hot salsa trip – All of You
Fat Freddys Drop – Roady
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