#dontfollowthisbike chapter 5 Greymouth

En este capítulo 5 podéis ver lo que es la pura y profunda costa oeste de Nueva Zelanda. Esta semana he estado entre Hokitika y Greymouth. Aunque no he pedaleado 50km al día, he surfeado muy agusto y llevo hasta ahora unos 1400 kilómetros recorridos.

Toni y Tessa me han acogido en su casa de tal manera que me ha costado mucho irme de aquí.
Además he tenido que esperar a que el mar se ordenara un poco para poder surfear. Total que he acabo integrándome en la vida del pueblo y la gente me llama por mi nombre cuando paso con la bici. He pasado días cojonudos con los surferos locales de aquí y he ido al lago a pasar el día más importante de los Maoríes junto a ellos; remado en Waka y comido Hangi. (Bastante potente por cierto)

Estos días estaba pensando que a veces se hace duro tener que dejar un lugar cuando ya empiezas a conocer cómo funciona. Yo voy viviendo por el camino y voy haciendo muchas buenas amistades que da pena dejar. Es serio, hay gente de Greymouth a la que voy a echar mucho de menos.
A Tony y a Tessa les he conocido a través de Jo, a quien conocí surfeando por el sur. Llegué aquí y me acogieron como si me conocieran de toda la vida. Una escalera muy estrella subía bastante empinada. Hacía varias curvas, en medio había pequeños jardines llenos de plantas de todo tipo y decoraciones hechas con maderas viejas. Al llegar arriba se veía el mar y se oía tanto que parecía estar al lado. En frente de mí una casa de madera hecha a mano. Entro, la puerta es de madera vieja y el pomo es como un adorno marinero antiguo. Me reciben dos perros, varios gatos y una familia muy curiosa. Tessa, Toni, Machiu, Kata y Maka.

Tony es un escultor conocido en la costa oeste, tiene la piel oscura, pelo rizado, tatuajes con dibujos Maoríes y una mirada muy honesta. Al verme se alegra un montón y me da un abrazo. De apellido Manuel. Yo no entendía nada, había leído algo acerca de una conexión entre Maoríes y Españoles pero no lo tenía claro.

Tessa es alta, tiene una voz muy dulce, el pelo alborotado rizado, una cara muy singular y ojos claros. Me hace pasar y me da de cenar mientras me cuenta la historia.
Resulta que en la época de la llegada de los primero europeos a Nueva Zelanda, hubo movimientos de Españoles que se unieron y acabaron llegando aquí por diferentes motivos. En este caso, un hombre de un pueblo de Segovia llamado Valverde del Majano fue a pescar ballenas aquí y acabó casándose con cinco mujeres Maoríes. De ahí el apellido de Tony.
Lo mejor de todo es que la familia de Tony y él se fueron a España, a Valverde, a conocer su origen. Me han estado enseñando fotos y es como un cuento. Estuvieron allí trabajando con la madera en la plaza del pueblo, comiendo cochinillo y viajando por los pueblos. La gente les recibió muy bien según me cuentan.

A mí me han tratado como a un hijo más. Creo que forma parte de la cultura de aquí. No sé si quizá porque son Maoríes. En cualquier caso, la gente en Nueva Zelanda es muy hospitalaria. A mí me da la sensación de que aquí no conocen lo contrario. La mayoría de la gente es buena sin más, porque sí, porque es mejor para todos. Son muy sencillos; parece que siempre están contentos. No les importa absolutamente nada como vayas vestido sino qué tal estás e intercambiar un par de palabras contigo.

He llegado a pensar que si a alguna de las personas con las que he estado la transportara directamente a España por ejemplo, lo primero que pensaríamos es que se trata de una persona pobre sin recursos. Pero es que aquí son así. El capítulo empieza con John diciendo que la gente de Nueva Zelanda es auténtica; y es verdad. Da igual si descalzo, de traje, borracho o trabajando; son gente muy honesta y auténtica. Si te haces un amigo Neozelandés puedes estar seguro de que será amigo tuyo para toda la vida. Por lo menos desde mi experiencia.

Con Fog y Mullet he pasado el resto del tiempo. Son los surferos locales. Son la leche. No es que haya sido yo quien haya ido a conocerles. Es que han venido ellos a mí. Me vieron llegar con la bici, el carrito y la tabla y estaban flipando. Me llevaron a todos lados, me llamaban para ir a surfear, me llevaban a su casa y lo que hiciera falta.
Cuando estás en el agua, en el otro lado del mundo, pillando olas cojonudas y la gente que surfea a tu lado se muere por compartir una ola contigo en lugar de robártela por ser local piensas ¿Cómo somos tan cazurros a veces en otros sitios? Aquí esto se vive de otra forma.

No sé si puedo permitirme decirlo pero creo que algún día, dentro de mucho, cuando Nueva Zelanda sea más conocida por el surf, yo podré decir “cómo ha cambiado esto”…jajaja. Esos surferos puretas que hablan de Indonesia cuando nadie la conocía y ellos surfeaban las primeras olas para mí son como gente muy afortunada que tuvo el placer de descubrir el surf en sitios que nadie todavía había explorado. Pues quizá algún día yo pueda contar aquellos kilómetros en la costa oeste buscando a gente para poder surfear.

Estos días junto a ellos me he dado cuenta de que el ritmo de vida que tienen aquí, sobre todo en la isla sur, es lo que tanto nos falta en Europa. Todo es muy sencillo. No, no tienes que tener una app para ir renovando el parquímetro del coche. No, es que para ir a surfear dejas las llaves puestas y las ventanas abiertas. Las casas tienen las puertas abiertas, al supermercado puedes ir descalzo, la bici si la atas eres un poco raro porque a nadie se le ocurriría. Ah, y el poli que te dice que te pongas el casco también te pregunta qué tal tu día y te recuerda que ponerte el casco puede ayudar a salvar tu vida.

Es decir, que viven más tranquilos que un perro durmiendo la siesta al sol. De verdad, ellos no se dan cuenta porque es lo que tienen. Pero todo lo que les rodea sería la vida ideal soñada por muchos europeos. Hay costumbres nuestras que echas muchísimo de menos aquí pero yo en general creo que aquí se vive mucho más tranquilo y la gente es más feliz.

Mañana voy hacia Westport. Hay un par de olas buenas por allí. Son unos 105 kilómetros en bici; de camino voy a parar por Punakaiki a ver si consigo encontrar alguna ola. Seguramente haya lo que pasa aquí en la costa oeste es que la mayoría de veces esperas a que haya menos mar para poder surfear. A diferencia de otros muchos sitios, aquí hay tanto oleaje que las buenas condiciones se dan cuando baja la fuerza.
He estado aquí unos cinco días viendo olas enormes y vientos loquísimos a menudo hasta que ha bajado el mar y hemos podido surfear. Ah y el tiempo lo de siempre. Un día parece la tormenta perfecta tropical del año que va a acabar ahogándote y el día siguiente hace más sol que un quince de agosto en Torrevieja.

Para mí es genial poder hacer de esta pasión un trabajo y que gracias al apoyo de marcas como Microsoft este sueño sea realidad. Gracias a la tecnología que me han prestado puedo contaros este viaje, enseñaros los lugares por los que paso y seguir en contacto con mis amigos en España. Hablo con ellos por Skype con los 60 minutos al mes incluidos en Office 365.

¡Espero que estéis viviendo esta aventura tanto como yo lo estoy haciendo!

Y recordad que pinchando aquí podéis ver en mi OneDrive la galería con todas las fotos del viaje

Gracias a todos los que hacéis posible que esto funcione.
🙂

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Music:
Quitty The_Donts – All of You
Frank Guerrero – Barranquilla tiene un swing
Jahzzar – Railroads whiskey Co
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4 comentarios en “#dontfollowthisbike chapter 5 Greymouth

  1. Este me ha encantado!!

    Ahora en serio.. “cuando estés de vacaciones”, nosotros si que vamos, SEGURO, a verte!!!!!

    Dinoslo con tiempo para el temita del billete y tenerlo todo controlado, no nos pase que con tanto avión se nos pierda el jamón Serrano, el queso manchego y el RADICAL. Además te voy a llevar un quitamanchas para que yo no sufra más. Jajajajajaja Qué bien te veo, FELIZ!!!!M Demenetes!! Enviado desde mi iPad

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  2. Que bueno Chino, q experiencia tan maravillosa y lo mejor lo q te està aportando. Como me alegra verte tan feliz y q hayas elegido ese camino de trabajar haciendo lo q a uno le gusta. Oleee enhorabuena!, Vas a llegar a ser “cómo Dios” Muuuaaak

    Enviado desde mi iPad

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