#dontfollwothisbike chapter 4. From Wanaka to Hokitika

En el capítulo 4 he pasado más tiempo en un lugar que en el resto de capítulos. Al llegar a Wanaka me esperaban Mark y Jo. Les conocí buscando olas por el sur y me invitaron a su casa cuando pasara por allí.
Me gustó tanto que me quedé disfrutando del lugar, conociendo a gente e investigando cosas divertidas.

Wanaka hasta hace muy poco era una pueblo pequeño que vivía de la agricultura y la ganadería. Un lugar rodeado de una naturaleza increíble pero desconocido. Alrededor de los 90 el “Treble Cone” (2088m de altitud) comenzó a hacerse muy popular y los aventureros y esquiadores venían más a menudo a Wanaka.
El “Treble Cone” es un lugar de referencia para amantes de la montaña en toda Nueva Zelanda. Se le tiene mucho respeto.

Wanaka, aunque sigue siendo tranquila, me da la sensación de que es bastante diferente a lo que la gente local está acostumbrada. He estado montando en bici por los alrededores; grandes urbanizaciones en pequeños terrenos, muchos barcos, turistas y un enorme supermercado. Por lo visto existe entre las nuevas generaciones una tendencia a abandonar el trabajo del campo y vender los terrenos a, en algunas ocasiones, turistas extranjeros.

Tradicionalmente y en la actualidad todavía en las casas Neozelandesas se cultivan frutas y verduras para autoabastecerse. Pero en las casas de vacaciones no es tan frecuente. Y entonces viene ahora un punto de inflexión en el desarrollo de Nueva Zelanda que he estado hablando con algunas personas de aquí: ¿Qué está pasando con el turismo?

Yo creo que en cierta medida las necesidades en sí del turista condicionan que los núcleos se desarrollen de una manera u otra. El turista acostumbrado a la ciudad y que necesita las mismas facilidades que tiene en casa para viajar debería o deberíamos plantearnos cómo vamos a influir en el ritmo de vida de ese lugar.
Y el ejemplo es claro: en Nueva Zelanda no se puede acampar libremente. ¿Cómo es de paradójico que en un lugar tan tremendamente salvaje y poco poblado uno no pueda pasar una noche donde quiera? Quizá sea porque los turistas lo hemos hecho mal. Bueno los turistas y los Neozelandeses. Aquí existe una cultura ridícula hacia el medio ambiente; no tienen conocimiento y en general hay muy poca actitud proactiva.
Pero el hecho de que tantos turistas en tan poco tiempo hayan venido a pasar aquí su experiencia aventurera, loca e inolvidable alquilando una furgo ha hecho que la situación se haya convertido en insostenible.

Por otro lado, existen unos “Conservation camping grounds” que el departamento de conservación se esfuerza en mantener que son muy agradables. Son lugares donde poder acampar libremente por un precio simbólico para poder mantenerlo. Pero ¿y si hubiéramos sido más respetuosos con el medio ambiente y la acampada fuese libre? Existen países donde sí lo es…

No es que yo me esté convirtiendo en el tío más medioambiental del mundo pero solo tenemos un planeta y lo estamos destrozando. Uno puede pensar que solo vive una vez y no lo verá hacerse polvo pero es un poco hipócrita no devolverle al mundo todo lo que nos da.
Cada uno podemos aportar nuestro granito de arena, aunque sea pequeño.

Eso sí, los Neozelandeses son muy amables, agradables y simpáticos con los turistas; mi impresión es que es algo que valoran y respetan mucho. Y es una actitud que me encanta. Es cuestión entonces de que el gobierno apueste por un turismo sostenible.

Llevo aproximadamente 1200 km recorridos en total. Esta semana he recorrido unos 220 kilómetros en bici y otros 200 en furgoneta. Sí, a mitad de camino más o menos me encontré con mi amigo alemán Julian y me llevó con él! A Julian lo conocí surfeando en Curio Bay. Y menos mal porque estaba inmerso en la más profunda desesperación por el medio de la nada.

Sabía que la “wild” West Coast como aquí la llaman iba a ser dura pero madre mía no me esperaba tal tortura. Digamos que he atravesado la cordillera más alta del país y una característica de esta zona son los “rain forest”. Es decir, la selva.
En serio esto es extremadamente húmedo, salvaje y remoto. Y encima hay más mosquitos que oxígeno. Cuando iba en la bici pensaba: ¿cómo narices puede la gente vivir aquí? Con una rabia mientras pedaleaba como si fuese a estampar la bici contra el asfalto…jajaja pero me imagino que es cuestión de acostumbrarse, como todo; al final nunca pasa nada.

Al atravesar la cordillera y llegar al mar tenía la sensación de estar en el lugar menos habitado del universo. Detrás de mi a lo lejos se veían glaciares, cascadas gigantes, nubes muy oscuras y muy cargadas. Delante de mí rectas interminables, playas de cantos rodados, troncos y árboles gigantes que vienen de los ríos de las montañas. Un mar revuelto oscuro. Todo lo contrario a lo que uno tiene en la cabeza cuando va a coger olas vamos.
Te ves allí, en medio de la nada, tu solo y te gustaría estar con alguien para poder meterte al agua a surfear. Pero no hay nadie, y no te vas a ir sin surfear; serías el tío más cagueta del mundo. Así que vas al agua pensando bueno si me pasa algo pues lo escribo y se lo cuento a la gente. Estás tan acojonado que no puedes ni remar de las imaginaciones que tienes de animales gigantes cada vez que viene una ola. Aguantas una media hora y te sales. Has cumplido.

He intentado llegar a Hokitika lo antes posible porque sabía que aquí sí había algún surfero. Me lo habían dicho otros surferos del sur. Al llegar el primer día a Hokitika estaba totalmente ansioso y expectante de encontrar alguien en el agua; era mi único deseo. Estaba nerviosísimo porque había visto olas desde el camino. No había viento y se veían espumas medio grandes; había olas casi seguro. Cuando surfeas sabes si hay olas aunque no veas el mar; se siente en el ambiente.
Al llegar, había unos pescadores y una lengua de arena enorme que acababa en un banco de arena en el que, al entrecerrar mis ojos consigo divisar a dos personas en el agua. Dios mío voy al agua echando leches. El mar sigue oscuro y con troncos, pero me da igual, hay olas y somos tres en el agua.

Me encantaría poder grabar más sesiones de surf pero me es complicado cuando hay tan poca gente. El 1020 desde la arena con el trípode pequeño que llevo no es suficientemente alto. De vez en cuando alguien se ofrece a grabar mientras estoy en el agua. Voy a intentar conseguir un autotrípode para grabarme yo solo.

Y ahora mismo estoy aquí, escribiendo estas líneas mientras me comen los nervios para volver a entrar al agua en cuanto termine. Todo lo que veis lo he grabado con un teléfono. Un Nokia Lumia 1020 y lo he editado con una Surface Pro. Un ejemplo de cómo solo con un teléfono puedes contarle a la gente tantas cosas.
A mí me gusta contar las cosas tal cual las vivo. Desde la humilde perspectiva de alguien que se siente uno más ante tantísima gente que conocee por el camino y formas de vida diferente.

En mis vídeos no veréis grandes producciones pero veréis una parte de mí como si estuvierais a mi lado.

¡Espero que disfrutéis de esta aventura tanto como yo lo estoy haciendo! Para mí es una oportunidad increíble de viajar como yo quiero y de que las marcas demuestren que apoyan proyectos e iniciativas reales y auténticas.

Recordad que pinchando aquí podéis ver en mi OneDrive la galería con todas las fotos del viaje

Gracias a todos los que hacéis posible que esto funcione 🙂

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Music: Hash – Brainwasher
Brett Saxon – From the living room

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Un comentario en “#dontfollwothisbike chapter 4. From Wanaka to Hokitika

  1. Qué pasada!! Qué envidia más grande me das!
    Me encuentro planeado mi futuro, me gustan las experiencias locas, como veo que te gustan a ti, y mis planes me llevan al país donde te encuentras ahora o, quizás a Australia, todavía está por decidir! He llegado por casualidad a tu blog y ya he leído y visto todas tus entradas! ES BRUTAL! algún día viviré una experiencia como ésta, lo prometo.
    Amo el deporte y la fotografía como tú, me encanta el surf, pero vivo muy lejos de la costa y no tengo todos los conocimientos ni habilidades que me gustaría, pero sí cuando llegue a Nueva Zelanda sigues por allí y acabo cerca de donde te encuentres, ojalá podamos compartir aventuras e historias, es genial todo lo que estás viviendo y me encantaría empaparme de toda esa experiencia!
    Disfruta de esta experiencia, desde aqui somos muchos los que nos morimos de ganas por cada entrada y cada nuevo video y, a mi por lo menos, me haces soñar y ver que todas las locuras que tengo en la cabeza son posibles si se pone el empeño suficiente!
    Disfruta de tu aventura, los que seguimos en casa la disfrutamos, como se puede, contigo!
    Un saludo y un abrazo de un pequeño desconocido desde Madrid!
    Héctor.

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